Los sacrificios

Opinión | Las humillaciones de Trump

Rafael Vilasanjuan

Periodista

Periodista

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, junto a Donald Trump, en febrero. / SAUL LOEB / AFP

Donald Trump quiere demostrar que el poder que tiene es absoluto. Ya ha puesto de rodillas Europa con la lamentable imagen de una Ursula Von der Leyen que sin negociación se fue aceptando unos aranceles que nos venden como mal menor y amenazando a la OTAN con un secretario general Mark Rutte que le hace de monaguillo. Sin oposición ahora va a por las guerras.

En Gaza, si Netanyahu quiere acabar convirtiendo su represalia contra Hamas en la solución final de los palestinos va a ser gracias a Trump. Pero un genocidio es un crimen, y nunca será ni el final de una guerra, ni un acuerdo de paz. Israel, de la mano del gobierno más extremista de su historia, avanza para extender su territorio gracias, por un lado, a la ambigüedad de una Alemania que calla, acomplejada por la culpa del genocidio nazi y por otro por el apoyo constante de Donald Trump que piensa, como Netanyahu, que los palestinos deben ser el sacrificio. La mejor manera de acabar con el grupo terrorista es acabar con todos los habitantes de Gaza, sea desplazándoles o matándolos de hambre.

Los acuerdos de paz que pretende Donald Trump consisten en humillar a una de las partes. La vida como él la define se compone de depredadores y víctimas. Estas últimas tienen que sacrificarse. Eso es lo que empieza a anunciar antes de la reunión que mantendrá en Alaska con Vladimir Putin el próximo viernes. Un alto el fuego a cambio de que Ucrania renuncie a Crimea y las provincias del este. Cada acuerdo de Trump requiere sacrificados, porque en eso consiste su poder: amenazar y humillar. Volodimir Zelenski ya ha dicho que no está dispuesto a ceder tierra. Si ese es el sacrificio la paz va a ser difícil, tan difícil que los que se pondría a riesgo es la propia idea de Europa. Ignorada por la Casa Blanca para estas negociaciones en Alaska, es quien tendría que pagar el precio y las peores consecuencias de los sacrificios que el presidente americano exigirá a Ucrania. Sacrificios en una y otra guerra que en ningún caso supondrían ni el final, ni una paz duradera.

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