La justicia como límite del poder |
La justicia como límite del poder
Cuestionar a quien aplica la ley no es una discrepancia jurídica, sino un desplazamiento del orden constitucional
La justicia como límite del poder / .
Cuando el poder señala al juez que investiga, no discrepa: cruza una línea. En ese gesto no se cuestiona solo una resolución, sino la legitimidad de quien aplica la ley.
Conviene recordar que la Constitución no es retórica cuando proclama que España es un Estado social y democrático de Derecho, cuyos valores superiores son la libertad, la justicia y el pluralismo político. Es un compromiso estructural: la justicia exige reglas de juego que no pueden ser erosionadas por quienes están obligados a respetarlas.
La independencia judicial –piedra angular de la convivencia– no puede reducirse a un mero enunciado normativo. Es una práctica exigente que obliga, en primer lugar, al respeto institucional a las resoluciones judiciales, también cuando resultan incómodas o políticamente inoportunas.
Ese respeto alcanza, de manera especial, a quienes ostentan responsabilidades públicas. Resulta particularmente preocupante cuando ese deber se resquebraja desde el propio Consejo de Ministros.
Las críticas vertidas contra el juez instructor de la causa que afecta al entorno familiar del presidente del Gobierno –con insinuaciones sobre una supuesta intencionalidad política– no constituyen una discrepancia jurídica. No se cuestiona una resolución: se pone en duda a quien debe aplicarla. Se introduce así una sospecha de parcialidad que erosiona la función jurisdiccional.
Sugerir que una investigación judicial puede «violentar la acción política........