Cordón de principios contra la extrema derecha

Cordón de principios contra la extrema derecha

Hungría y la firme posición de León XIV muestran que el rechazo al autoritarismo trumpiano puede articularse fuera del marco tradicional del cordón sanitario ideológico

Si la política es un estado de ánimo, a la extrema derecha se le está frunciendo el ceño. La inapelable derrota de Viktor Orbán, la ruptura (o, al menos, el fuerte desencuentro) entre Donald Trump y Giorgia Meloni, el ataque del presidente estadounidense contra el Papa León XIV, los efectos económicos de la guerra en Irán y la degradación de la imagen del magnate en Europa han cambiado el humor del momento político. Son fenómenos diferentes, que obedecen a dinámicas propias, pero juntas constituyen brotes verdes en un escenario que parecía teñido de pardo hasta donde alcanzaba la vista.

Péter Magyar ha mostrado en Hungría lo que los politólogos en EEUU llaman un camino hacia la victoria. La extrema derecha no es inevitable. En el régimen iliberal que Orbán construyó durante 16 años, el resultado electoral de Magyar es muy meritorio. Su receta tiene muchos ingredientes: un candidato carismático, uso intensivo de las redes sociales y un consenso político de que la extrema derecha no es una voz más del sistema, sino que es un ‘outsider’ que daña el sistema. Magyar es de derechas, y para que se impusiera a Orbán ha sido necesario que la izquierda le dejara el campo libre, renunciara a presentarse y pidiera el voto para "el candidato opositor a Orbán más fuerte", independientemente de su ideología. Magyar no ganó por el voto útil ni por un cordón sanitario ideológico, sino por un cordón de........

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