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El extraño enamoramiento de Bolsonaro con jueces

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21.09.2019

El presidente Jair Bolsonaro es famoso por usar la idea de estar enamorado como ejemplo en diversas circunstancias. Ya ha dicho públicamente que había empezado a enamorarse del presidente del Congreso, Rodrigo Maia, a pesar de haber tenido con él varios encontronazos. Lo mismo dijo del presidente del Senado, Davi Alcolumbre. Y no necesita confesar su enamoramiento con el presidente del Supremo, Dias Toffoli. Entre ellos solo elogios recíprocos.

Que se enamoró, antes de ser elegido presidente, del juez estrella de Lava Jato, Sergio Moro, quedó claro cuando lo llamó para ofrecerle el importante Ministerio de Justicia. Ahora parece que aquellos amores andan en crisis.

En compensación, Bolsonaro ha abierto paso a un nuevo enamoramiento con el segundo magistrado más famoso después de Moro, Marcelo Bretas, juez del caso Lava Jato en Río de Janeiro, con fama de ser más duro en sus condenas que Moro. Y con una particularidad: confesó que, como evangélico devoto, su gran consejera es la Biblia, que ocupa un lugar especial en su mesa de trabajo. Al exgobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, que llegó a ser imaginado por Lula da Silva como candidato a la presidencia de la República, ya lo ha condenado a 216 años de cárcel.

El primer vestigio de un inicio de enamoramiento de Bolsonaro con el temido Bretas surgió el pasado lunes cuando el juez descubrió que entre los seguidores de su cuenta de Twitter estaba Jair Bolsonaro. Y le faltó tiempo al duro juez de Lava Jato de Río de Janeiro, para mostrar en público su sorpresa y su agradecimiento. Escribió: “honrado por tener entre los seguidores de esta cuenta de Twitter al presidente de la república de Brasil. ¡Gratitud!”.

Es posible, sin embargo, que ese enamoramiento haya sido recíproco por motivos de interés. El juez Savonarola de Río de Janeiro ha deslizado que, como su amigo el exjuez Moro, Bretas podría dejar la jurisprudencia para probar suerte en la política. Y, sobre todo, no ha descartado que le gustaría poder ocupar un sillón en el Supremo.

Ambos sueños de Bretas están hoy en manos de Bolsonaro. El presidente en este primer mandato tendrá que cambiar, en efecto, a dos ministros del Supremo, y ya ha dicho que le gustaría alguien “terriblemente evangélico”. ¿Quién más evangélico que Bretas que no esconde que su gran consejera al emitir sentencias es la Biblia? Y por el modo........

© El Pais