Llanto e interpelación por los bombardeos
La insurgencia colombiana se degradó hace décadas en organizaciones criminales financiadas por el narcotráfico, la minería ilegal y otras economías ilícitas. Ni el Acuerdo de 2016 ni la Paz Total contuvieron su expansión. Pasaron de 15.120 integrantes en 2022 a 28.802 en julio de este año: crecieron al doble, y con ellos su voraz demanda de menores.
Entre 2024 y julio de este año los grupos narcoterroristas reclutaron 1.173 niñas, niños y adolescentes, según la Defensoría del Pueblo. Casi la mitad de los reclutados desde 2021 pertenece a pueblos indígenas. Los arrancan de sus familias y los entrenan para matar. A soldados y policías desde el aire, a civiles que nunca fueron objetivos militares, incluso a otros menores. Esos niños no solo están atrapados en la guerra, son víctimas convertidas deliberadamente en armas. Con ellas, estas organizaciones lanzaron más de cuatrocientos ataques con drones explosivos contra la Fuerza Pública y la población civil, en 36 municipios de 18 departamentos. Las Fuerzas Militares, en........
