¡Saquen mi nombre! |
En 1995 fui a Pekín, en mi calidad de Subsecretaria de Asuntos de Género, representando a Bolivia ante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer cuyo Plan de Acción es uno de los aportes más importantes del movimiento feminista mundial. Casi 20.000 representantes gubernamentales y alrededor de 30.000 mujeres de la sociedad civil nos encontramos para debatir y lograr un consenso sobre doce áreas de acción que sirvieron de hoja de ruta para las políticas públicas en todo el mundo.
Fue la obra de un sujeto colectivo que se alineó con los astros de la igualdad y aunque en cada momento de la historia se pueden identificar y reconocer liderazgos, este es uno de los casos en que es el movimiento el protagonista. Fue un ejercicio de soberanía que sí representaba a todas. Muchos de los objetivos han quedado a medio camino, otros se han cumplido y hasta mejorado pero aún quedan numerosos desafíos cuyo avance y consolidación están en peligro.
Los noventa fueron tiempos de globalización económica pero paradójicamente permitieron avances importantes en materia de institucionalidad – se crearon ministerios y organismos de alto nivel-se aprobaron leyes contra la violencia, en favor de los derechos........