¿Voy a morir a los 100? |
Esta semana una de mis estudiantes trajo al colegio un libro que se llama ‘La vida de Jesús’, compuesto de narraciones para niños. Cuando se sentó en el tapete a leerlo o interpretarlo a su manera, otros dos niños se sentaron con ella a intentar descifrar lo que este nuevo libro contaba. Los escuché teniendo conversaciones bastante complejas sobre la vida, el mundo, Jesús y, sobre todo, la muerte. Paré lo que estaba haciendo y me senté a observar y escuchar. Después de un rato de voces infantiles preguntando cosas como “Si Jesús creó el mundo, ¿también creó a mis papás?” y “Si Jesús murió, ¿significa que nosotros también vamos a morir?”.
Como se pueden imaginar, mientras esto pasaba, yo estaba boquiabierta y sorprendida, no podía creer lo que estaba escuchando, y lo que me pareció más hermoso fue la manera como entre ellos mismos -niños de cuatro años- se respondían todas estas dudas y encontraban las respuestas juntos. Llegó un momento en el que uno de ellos se paró, y con cara de intensa preocupación se me acercó y me preguntó: “Cuando tengas 100 años, ¿vas a morir?”, a lo cual yo le respondí algo como “no lo sé, de pronto sí o de pronto no”. En cuestión de microsegundos, sus cejas se juntaron, sus ojos se aguaron y su boca gritó “¡Nooooo! ¡No te puedes morir!”, y empezó a llorar.
No entraré en detalle sobre las explosiones emocionales que ocurren dentro de mi aula; a lo que voy es que este momento me pareció supremamente importante, no solo en la vida de un niño, sino en la vida de todo ser humano. Estos son los instantes de conexión y apertura que más........