Oda a las películas largas (y a los libros y periódicos)

En tiempos de reels de 30 segundos, posts de un párrafo y el discurso aprendido de editores que repiten como loros que “las historias largas no venden”, una película ya considerada clásica va a contracorriente. Dura exactamente 4 horas y 36 minutos. Y, sin embargo, las salas estuvieron repletas.

Se trata de Kill Bill, la obra maestra de Quentin Tarantino protagonizada por Uma Thurman, que Cine Colombia estuvo presentando con una promesa: “tras más de dos décadas de espera, el Volumen 1 y el Volumen 2 en una única película, presentada tal y como Tarantino la concibió desde el principio, con una nueva secuencia de anime nunca antes vista”.

La secuencia de anime se presentó después de casi diez minutos de créditos finales de la obra principal y, en la sala, sin embargo, nadie se fue. Como si se reafirmara que, en los tiempos de lo corto y lo viral, hay un público en busca de todo lo contrario: la profundidad, la........

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