No es una tarea fácil, pero es necesaria |
En sus 24 días de vigencia y tras su derogación, el DS 5503 dejó como resultado la eliminación de la subvención a los carburantes, el aumento del 20% al salario mínimo, seis días de bloqueos que afectaron a siete departamentos, 600 millones de dólares perdidos, rearticulación de las dirigencias radicales, el despertar de un país dividido, la primera derrota política del gobierno y el retorno de la incertidumbre económica.
Pese a algunas deficiencias internas, el Decreto fue coherente e intentó diseñar una ruta viable e integral para detener los efectos de la crisis. Sin demagogia, pretendió responder al colapso fiscal, monetario y productivo que ya no admite maquillaje ni dilaciones, y que precisa transformaciones profundas y significativas en el ámbito económico, normativo e institucional.
Desde su promulgación resultaba evidente que requería respaldo político, apoyo internacional y, sobre todo, un consenso social mínimo para ser sostenible. Además, estaba claro que enfrentaría una oposición feroz, principalmente de los resabios del viejo régimen y de las castas sindicales que estaban perdiendo privilegios, poder e impunidad, y para reposicionarse necesitaban escenarios de radicalidad y violencia.
En el fondo, el eje........