El discreto encanto de la oposición

En Bolivia ha ocurrido algo inusual, raro, casi milagroso y no nos hemos dado cuenta. Peor aún: ni siquiera el propio gobierno parece haber comprendido plenamente lo que ha sucedido. Hemos perdido la capacidad de sorprendernos, incluso de todo lo bueno que hacemos como sociedad o frente a una fórmula política que ha funcionado y ha logrado lo que en otros países parece imposible.

Mientras en Venezuela se debate si la salida al autoritarismo requiere sanciones, aislamiento internacional o incluso la intervención de potencias extranjeras, en Bolivia el MAS y el Socialismo del Siglo XXI fueron derrotados sin violencia ni tutelas externas. Y, sin embargo, casi nadie se ha dado cuenta de la naturaleza profundamente novedosa de ese proceso.

La clave de ese “milagro boliviano” no fue una candidatura tradicional. No fue la derecha clásica ni la izquierda renovada ni el populismo revolucionario. Fue una “dupla” peculiar, improbable, hasta contradictoria: Rodrigo Paz y Edmand Lara. Dos identidades políticas distintas, casi opuestas, que representaron sensibilidades diferentes de la sociedad boliviana y que, juntas, lograron lo que ninguna de ellas hubiera podido por separado.

Rodrigo Paz, con un perfil más tecnocrático e........

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