La representación dañada

¿Son legítimos los actuales gobernantes de Bolivia? Seguro, y su legitimidad viene del voto directo. Aunque ahora sea más difícil de visualizar, después de aproximadamente 35 años de ejercicio democrático continuo, se trata de un triunfo en el devenir de la institucionalidad boliviana, signada en la mayor parte de su historia por inestabilidad, golpes, cuartelazos y conspiraciones de distinto tipo. Sin embargo, se trata de una democracia afectada por diversos “daños”, por una suerte de boicot auto infligido, que de diversas maneras conspira para dañarla y quitarle legitimidad.

Tal como hemos visto en las últimas elecciones autonómicas, esas “heridas”, expresadas en restricciones, decisiones arbitrarias, excepciones a la norma, etc., han adquirido un protagonismo mucho mayor al de las propuestas políticas mismas, y se han fijado en la conciencia de un electorado cansado. Esto abre las puertas, en un futuro cercano, a una deslegitimación completa si es que no se opera una reforma profunda.

Una de las expresiones más vistosas y desagradables de la debilidad mencionada es la existencia de los denominados “taxi-partidos”, los cuales se han convertido, salvo alguna honrosa excepción, en la forma orgánica cuasi “oficial” de la representación política del actual momento de la democracia boliviana. Esa realidad nos conduce al penoso........

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