Calle Pasteur: de Buenos Aires a Teherán, historia de una ironía geopolítica |
Las ciudades guardan memorias invisibles en sus calles. A veces esas coincidencias adquieren una dimensión histórica que parece salida de una novela política. Tal es el caso de la calle Pasteur, cuyo nombre conecta dos episodios separados por más de tres décadas y miles de kilómetros: el atentado contra la AMIA en Buenos Aires en 1994 y los ataques recientes contra el núcleo del poder iraní en la calle Pasteur de Teherán. La coincidencia es tan llamativa que invita a reflexionar sobre la larga sombra del conflicto entre Irán e Israel y su inesperada geografía.El 18 de julio de 1994, un coche bomba destruyó el edificio de la AMIA, ubicado en la calle Pasteur 633 del barrio de Once, en Buenos Aires, a pocas cuadras de la calle San Luis, donde vivía la “Bobe” Sofía, hermana de mi abuelo.
El atentado dejó 85 muertos y más de 300 heridos, convirtiéndose en el ataque terrorista más grave de la historia argentina. La investigación judicial argentina, que se prolongó durante décadas, concluyó que el atentado fue planificado por altos funcionarios de la República Islámica de Irán y ejecutado por el movimiento libanés Hizbollah.
Entre los nombres señalados por la justicia figuraban algunos de los hombres........