El rol del padre en la educación: una reflexión necesaria en su día
Cada 19 de marzo en Bolivia se celebra el Día del Padre y en muchas unidades educativas esta fecha se recuerda con pequeños actos preparados por las niñas y los niños, especialmente en el nivel de Educación Inicial, donde elaboran tarjetas, dibujos o canciones para dedicar a sus padres. Sin embargo, a diferencia de otras celebraciones escolares, muchas veces la presencia de los padres en estos actos es reducida. Esta realidad se observa con frecuencia en distintas escuelas y forma parte de un contexto social que también influye en la vida educativa.
En la experiencia de muchas maestras y maestros se observa que las madres participan con mayor frecuencia en las actividades escolares. Ellas suelen asistir a reuniones, actos cívicos y celebraciones aun cuando deben reorganizar su trabajo o sus responsabilidades en casa. En cambio, cuando llega el día del padre, varias maestras y maestros comentan que la asistencia suele ser menor. En algunos cursos las niñas y los niños participan en el acto sin la presencia de un familiar que represente la figura paterna. A diferencia del día de la madre, cuando una mamá no puede asistir suele llegar una tía, una abuela o una hermana mayor, mientras que en el día del padre generalmente no existe alguien que lo represente y por eso muchas veces ese espacio queda vacío.
Al mismo tiempo también se escucha otro punto de vista en la sociedad. En redes sociales y en espacios de opinión varios padres comentan, muchas veces en tono de broma, que el día del padre no recibe la misma atención que el día de la madre. Circulan memes donde se dice que a los padres solo se les invita una salteña y una soda durante el agasajo escolar, mientras que para el día de la madre se organizan celebraciones más grandes. Aunque estos comentarios suelen aparecer como humor en internet, también reflejan una percepción sobre la forma en que se valoran ambas fechas dentro de la vida familiar y escolar.
Más allá de estas comparaciones, lo importante es reflexionar sobre la presencia del padre en el proceso educativo de las niñas y los niños. Diversos estudios dentro del campo de la educación señalan que cuando los padres participan en la vida escolar se fortalece el desarrollo emocional, social y académico de la infancia. El investigador Urie Bronfenbrenner explica que el crecimiento de las niñas y los niños se construye a partir de la relación entre familia, escuela y comunidad, por lo que la participación tanto de madres como de padres contribuye a crear entornos más estables para el aprendizaje.
Por esta razón, el día del padre no debería ser solo una fecha simbólica dentro del calendario escolar. También puede convertirse en una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de su presencia en la educación de sus hijas e hijos. La formación de las niñas y los niños es una responsabilidad compartida entre la familia y la escuela, donde maestras, maestros, madres y padres cumplen un papel importante en el acompañamiento, el afecto y la orientación durante los primeros años de vida.
Reconocer el rol del padre dentro de la educación no significa restar importancia al trabajo de las madres. Más bien invita a comprender que la crianza es un proceso compartido donde ambos pueden aportar de manera significativa. Cuando la familia participa activamente en la escuela se fortalecen los vínculos, mejora la comunicación y se crean mejores condiciones para el desarrollo integral de las niñas y los niños.
Bronfenbrenner, U. (1987). La ecología del desarrollo humano. Barcelona: Paidós.
Vygotsky, L. S. (1979). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Crítica.
