El mejor oficio del mundo |
Para Gabriel García Márquez, el periodismo era “el mejor oficio del mundo” porque permitía descifrar la realidad y narrarla con rigor. Esa definición reflejaba una época en la que la audiencia aceptaba una relación vertical con la información al descansar en la figura psicoanalítica del “sujeto supuesto de saber”: la autoridad que nos hablaba desde el atril de los periódicos, la radio o la televisión. Hoy, ese modelo de confianza unidireccional se ha erosionado profundamente.
Esa inestabilidad no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una erosión progresiva de la autoridad informativa en tres niveles. Primero, una crisis de legitimidad: episodios como la crisis financiera de 2008, las filtraciones de WikiLeaks o las revelaciones de Edward Snowden de vigilancia estatal debilitaron la confianza en medios percibidos como demasiado próximos al poder. Luego, una disrupción tecnológica: las redes sociales desintermediaron la producción y distribución de contenidos, diluyendo el monopolio informativo y equiparando —al menos en apariencia— la voz experta con la opinión sin verificación. Finalmente, una saturación algorítmica: la irrupción de la inteligencia artificial generativa ha inundado el espacio público con contenidos sintéticos, deepfakes y “basura automatizada”, erosionando aún más los criterios de verdad hasta el punto en que ya no basta ver para........