Confesión de parte |
Mi mujer, que tiene visa para ingresar al cielo sin fecha de vencimiento, me soltó en estos días la frase que yo más temo: “Jorge, tenemos que hablar”. Sentí un corrientazo eléctrico por toda la columna.
Nos sentamos en un sitio discreto del apartamento, y ella dijo con voz que denotaba su molestia: yo soy conservadora y me fastidia que cuando tú hablas de mis copartidarios los llames ‘godos’ y además a esa palabra le agregas otras extraídas de la zona de tolerancia del diccionario, sin tener en cuenta mi afiliación política. Te ruego tener más respeto por las personas que tienen una ideología diferente a la tuya.
He tenido con mi mujer 45 años de convivencia pacífica, y en ese casi medio siglo de compartir penas y alegrías, jamás vi en ella algo que denotara su posición política de derecha. Ella es una mujer de mente abierta, de noble........