China, el petróleo y el precio del golpe al derecho internacional |
La agresión militar de EEUU está marcada por varios intereses internacionales, especialmente por el petróleo, pero también por la ascendencia de China en la región
Los daños colaterales de la intervención militar americana contra Nicolás Maduro no solo atentan contra el principio de no injerencia internacional, sino que implican a China, Rusia y Europa –entre otras latitudes– en una reconstrucción fulgurante con implicaciones económicas, energéticas y de seguridad en el orden mundial.
Es la radiografía casi unánime de los observadores diplomáticos del panorama mundial. El rasgo común que preside sus análisis incide en varios hechos relevantes, aunque por encima de todos ellos Michael Hirsh, columnista en Foreign Policy, para quien la decisión de Trump “tritura lo poco que quedaba del respeto a las normas internacionales” y lesiona “la capacidad futura de EEUU para invocar el derecho internacional frente a agresiones exteriores”.
En este contexto, ¿cómo se está remodelando el nuevo escenario mundial? Y sobre todo, ¿qué ha supuesto la intervención estadounidense en Venezuela? Estos cinco interrogantes tratan de aportar un halo de luz en medio de las oscuras bambalinas geoestratégicas de la doctrina MAGA.
1. ¿Qué papel juega China y cómo interpreta Pekín esta nueva afrenta de la Casa Blanca?
Con un cóctel de prudencia financiera, amortiguadores geopolíticos y contención dialéctica “diseñada para ganar tiempo y limitar daños sin escalar el conflicto con Washington”, aduce Michal Meidan, directora del China Energy Programme del Oxford Institute for Energy Studies. En el frente energético, la pérdida potencial del crudo venezolano –del que China llegó a ser el principal comprador— “es relevante pero manejable”. Aunque Venezuela solo vendió alrededor del 4% de los pedidos de crudo del gigante asiático y de que el oro negro de Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), la estatal venezolana, tenga un alto contenido de azufre por su escasa capacidad de extracción y refino, resulta clave para la construcción de infraestructuras chinas.
Meidan aclara que “la pérdida de barriles venezolanos golpea sobre todo a refinerías llamadas independientes” —las conocidas como teapots— que dependen de ese petróleo barato y difícil de sustituir. Sin embargo, otro colchón estratégico amortigua este impacto —afirma— ya que cerca de 82 millones de barriles de crudo están almacenados en buques frente a China y Malasia —casi en su totalidad, bajo sanciones y una parte significativa de origen venezolano— lo que “permitirá a Pekín cubrir sus necesidades a corto plazo”.
En paralelo, y mientras arremete oficialmente contra la intervención militar de EEUU en uno de sus más sólidos aliados en América Latina, donde ha dirigido sus tentáculos inversores casi con la misma intensidad en África, Pekín se siente fortalecido sobre sus reivindicaciones soberanas sobre Taiwán. “Venezuela sirve como caso de estudio”, asumen fuentes diplomáticas chinas. Del mismo modo que en el área económica, el equipo del superministro de Finanzas chino Loan Fo’an dispone de un colchón fiscal de 850.000 millones de dólares extensibles según el reciente Decimoquinto Plan........