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Bolivia: cuatro años de recesión

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La economía boliviana lleva tres años bajando por una escalera mecánica que funciona al revés. Y, según las proyecciones, todavía falta un piso para llegar al sótano profundo. Con las cifras que manejamos, el PIB cayó 1,2% en 2024 y 1,4% en 2025; para 2026 se anticipa una contracción de entre 2,8% y 3,6%. Tres años de recesión: una hazaña que nadie pidió, pero que estamos ejecutando con disciplina.

Para 2027 tampoco las cosas no serán muy diferentes: el FMI proyecta una caída del 1,6% y el Banco Mundial, del 1,4%. Si se cumplen esas previsiones, sumaríamos cuatro años consecutivos de crecimiento negativo. Una persistencia que recuerda los inicios los años ochenta. En 2020 el PIB cayó cerca del 9%, pero había pandemia. Ahora bastan los desequilibrios y nuestro talento para desperdiciar oportunidades económicas.

La recesión es una cifra que provoca taquicardia a los economistas. Son empresas cerradas, inversiones congeladas y empleos perdidos. Miles se refugian en la informalidad, ese sistema de seguridad social sin seguro ni jubilación. La clase media se ajusta el cinturón hasta quedarse sin agujeros.

El agotamiento del gas natural nos quitó divisas e ingresos fiscales. Confundimos buenos precios internacionales con virtudes del modelo. Gastamos la herencia sin preparar su reemplazo. A ello se suman el déficit fiscal, la escasez de dólares, los choques externos y el debilitamiento de la inversión. Este es el oscuro legado del masismo.

Pero también la política macroeconómica del actual gobierno contribuye a la recesión. La política monetaria contractiva actual contiene la inflación, pero añade presión recesiva: menos liquidez, crédito y demanda. La medicina puede ser indispensable, pero tiene efectos secundarios. El riesgo es terminar con un paciente monetariamente estabilizado y productivamente en terapia intensiva. Controlar los precios no puede significar renunciar a recuperar la producción.

Paz Pereira debe reducir desequilibrios, reconstruir reservas y detener........

© El País