Esencia
Tomará tiempo para que sanen y cierren las heridas del terremoto del 10 de enero de 2026. Heridas cuyas cicatrices permanecerán incólumes al paso de los días y las noches. Aguardan años de dificultad y duelo para cientos de colombianos que lo perdieron todo, que no lograron siquiera recuperar el cuerpo de un familiar o lo encontraron muerto. Días de incertidumbre, angustia y paciencia mientras la vida retoma maltrecha su curso.
En medio de la confusión, el polvo y la tristeza, confieso que me ha emocionado más no sorprendido la reacción de los colombianos. Una fuerza solidaria pocas veces vista se tomó al país desatando un tsunami de voluntarios, donaciones y ayuda, que me hizo recordar la movilización ciudadana en los terremotos de Tumaco (1979), Popayán (1983), El Eje Cafetero (1999) y otros de menor escala, pero igual de dolorosos para muchos.
Siguen........
