Si Bolivia puede comprar el S&P 500, puede crear su propio índice

Cuando la Gestora Pública reveló el 17 de marzo que su inversión en BlackRock correspondía al iShares Core S&P 500 ETF —el fondo que replica las 500 empresas más grandes de Estados Unidos—, quedó al descubierto que el ahorro de los trabajadores bolivianos financia el desarrollo de las empresas más grandes del mundo, mientras las empresas bolivianas de capital nacional se financian a tasas reales negativas o no acceden al mercado de capitales en absoluto.

Si Bolivia puede comprar una fracción de las 500 empresas más grandes de Estados Unidos mediante un instrumento cotizado, transparente y negociable, ¿por qué los bolivianos no pueden comprar una fracción de las mejores empresas de capital boliviano de la misma manera? No existen razones técnicas de fondo que lo impidan. Existen razones políticas, históricas y de inercia institucional. Y existe, sobre todo, la ausencia de voluntad de crear el instrumento.

El precedente en Sudamérica

En 2025, Perú lanzó el ETFPERUD, el primer fondo bursátil completamente peruano listado en la Bolsa de Valores de Lima, creado en asociación con VanEck y El Dorado Asset Management. El instrumento replica el índice S&P/BVL Select, compuesto por las principales empresas que cotizan en la bolsa local. Cualquier inversor —institucional o individual— puede comprar y vender cuotas en tiempo real. Colombia tiene el Global X TES Colombia ETF de bonos soberanos en pesos. Brasil tiene su propio ETF de renta fija impulsado desde el Tesoro Nacional. El Banco Mundial mantiene activo el programa ID ETF —Issuer-Driven Exchange-Traded Fund— diseñado específicamente para ayudar a países emergentes a construir exactamente este tipo de instrumentos.

Bolivia tiene una bolsa de valores operativa desde 1989, más de 200 empresas emisoras, Sociedades Administradoras de Fondos de Inversión con experiencia en gestión de activos y el mayor fondo previsional de su historia con cerca de 30.000 millones de dólares que la Ley Nº 065 obliga a invertir en empresas productivas. Todo el andamiaje necesario existe. Lo que no existe es el instrumento que los conecte.

El capital debe ser boliviano

Antes de listar qué empresas integrarían un fondo bursátil boliviano, hay que establecer el criterio más importante: solo empresas que verifiquen mayoría de capital de propietarios bolivianos. El argumento no es chauvinismo económico; es coherencia con el mandato constitucional y legal. Si el propósito es que el ahorro de los trabajadores bolivianos financie el desarrollo de su propio país, los dividendos, utilidades y plusvalías generadas deben circular en la economía nacional, no ser repatriadas a matrices en Curaçao, Perú o Bermuda.

Ese criterio elimina del universo de candidatos a varias empresas que aparecen habitualmente en los registros de la Bolsa Boliviana de Valores. COBEE —la Compañía Boliviana de Energía Eléctrica— tiene como única accionista a Inkia Holdings (COBEE) Limited, una sociedad offshore con sede en Bermuda. Telecel Bolivia es 100% capital extranjero: Millicom International IV NV, domiciliada en Curaçao, posee el 50,99% y Millicom International Enterprises AB, de Suecia, el 49,01%. SOBOCE está controlada por el Grupo Gloria peruano, a través de una cadena de sociedades que culmina en Yura Inversiones Bolivia S.A. Estas empresas operan en Bolivia, no traen inversión extranjera de sus países de origen ni de otros, utilizaron —y aún ocurre— energía y combustibles subsidiados, y se financian con el ahorro de los trabajadores bolivianos; algunas incluso han prestado esos recursos a sus casas matrices. Generan empleo y emiten valores en la BBV, pero sus utilidades fluyen al exterior. No son candidatas para un fondo bursátil que pretenda ser soberano.

El Fondo Bursátil Bolivia FBB-14

Con el filtro de capital boliviano aplicado, el universo se reduce y se depura. El resultado es un índice más compacto —denominable Índice BBV-14— pero más coherente, integrado por 14 empresas cuya propiedad mayoritaria está en manos........

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