El mercado que no cierra a pesar de los bloqueos

Hace unos días escribí en esta misma columna sobre el personaje que siempre se escabulle de la foto: el comprador, ese que sostiene el mercado de la trata con su billetera y luego se va a dormir tranquilo. Dije también que la víctima boliviana quizá ya no tenga que cruzar una frontera, que ahora cruza un algoritmo. Hoy quiero seguir esa ruta hasta el final del trayecto, porque todo viaje tiene un destino y este termina en un lugar muy concreto: una transferencia por banca móvil que nadie está observando realmente

La trata era un delito con logística. Necesitaba un bus, una falsa oferta de empleo, un lenocinio con puerta discreta y, de cuando en cuando, algún funcionario dispuesto a mirar el techo. Uyuni acaba de mostrarnos esa versión clásica: en marzo, la desaparición de una adolescente de 16 años destapó un local clandestino donde la retenían, y en junio el alcalde Misael López destituyó al intendente municipal y a un comisario vinculados por un audio a la investigación fiscal, dejando claro que no permitirá la vulneración de derechos. Muy bien por el gesto, eso es lo mínimo que deberían hacer todas las autoridades cuando se presente una situación similar. Pero ese caso, con su operativo de madrugada y sus arrestados con nombre y apellido, que todavía debemos esperar a que la justicia haga su buena labor y si son culpables tengan la sentencia que les corresponde, es la que podríamos entender como trata vintage, que, aunque sigue sucediendo constantemente, todavía........

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