El efecto destructivo del estrés |
Unos hijos indiferentes, unos parientes problemáticos, un cónyuge conflictivo, una vida aburrida, un trabajo tóxico, un socio dañino, un colega difícil, unos padres egoístas, un allegado suspicaz, son unos pocos ejemplos de las circunstancias cotidianas que mucha gente tolera por demasiado tiempo (a veces toda la vida), sin atreverse a poner límites efectivos.
Las víctimas de estas circunstancias son conscientes de la vida infeliz que llevan, pero lo único que hacen es quejarse y amenazar, sin hacer nada efectivo para cambiar esa realidad. Han concluido que es más fácil aguantarse que liberarse, y erróneamente, deciden dar tiempo a unas circunstancias tóxicas destructivas, porque creen que ‘las cosas van a mejorar solas’.
Tolerar semejantes........