Hábitos arriesgados: ¿merece la pena jugársela?

Al leer el periódico o ver documentales y videos en YouTube sobre los riesgos asociados a ciertos alimentos o estilos de vida, frecuentemente se menciona únicamente que aumentan la probabilidad de enfermarse o morir. Sin embargo, existe una gran diversidad entre cada caso y también hay acciones que pueden disminuir ese riesgo.

Fumar es uno de los riesgos más significativos que se pueden controlar. El riesgo de mortalidad aumenta con la edad en todas las personas, pero quienes fuman presentan una probabilidad 2,2 veces mayor de fallecer. Además, tienen 1,7 veces más posibilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares y siete veces más riesgo de padecer cáncer de pulmón. Asimismo, el tabaquismo pasivo puede incrementar hasta dos veces el riesgo de cáncer de pulmón en quienes comparten el mismo hogar. Algo para considerar si quieres cuidar tu familia.

Otro factor de riesgo ampliamente discutido corresponde a los hábitos alimenticios y de consumo de bebidas. El consumo de alcohol, por ejemplo, puede incrementar hasta cinco veces el riesgo de desarrollar cáncer hepático. En los últimos años, también se ha señalado que la ingesta diaria de alimentos procesados puede elevar la probabilidad de padecer cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares en un 20%. Por el contrario, una dieta rica en verduras y frutas puede reducir el riesgo de estas enfermedades entre un 40% y un 20%. De igual modo, la práctica regular de actividad física contribuye a disminuir estos riesgos con números similares.

En términos generales, contar con un pasatiempo se considera beneficioso, ya que puede reducir el riesgo de mortalidad hasta en un 29%. No obstante, existen actividades recreativas que pueden aumentar dicho riesgo. Por ejemplo, escalar el Monte Everest puede implicar una tasa de mortalidad de hasta 18 personas por año en ciertos periodos. Asimismo, la conducción de motocicletas presenta un riesgo de fallecimiento 28 veces mayor en caso de accidente en comparación con los automóviles.

En definitiva, si quieres vivir para siempre, deja de fumar, evita los alimentos procesados y quizá lo mejor sea ver desde el sofá cómo otros escalan el Everest… mientras meriendas zanahorias. Pero no te agobies demasiado; tener un pasatiempo es bueno para la salud, a menos que tu afición sea hacer acrobacias en moto o luchar con osos. Así que mantente seguro, come tus verduras y recuerda: lo más arriesgado de todo podría ser intentar seguir cada titular de salud que ves en YouTube.


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