Para votar con libertad
La libertad económica no es suficiente para alcanzar el desarrollo, pero sí es indispensable. Desde la Revolución Industrial, todas las sociedades que han pasado de la pobreza generalizada a la vanguardia global en sus capacidades productivas y condiciones de vida han compartido ciertas características básicas. Sus gobiernos han sido limitados, tanto en sus funciones como en sus potestades, facilitando el progreso espontáneo del sector privado y la sociedad civil. Sus cortes han sido independientes y relativamente imparciales, garantizando la protección de la propiedad privada y el cumplimiento de los contratos. Sus niveles de gasto público han sido responsables, sin exceder ampliamente la capacidad de recaudo del Estado, otorgándoles estabilidad en tiempos de crisis. Sus regulaciones han sido predecibles, simples y razonables, sin imponer barreras onerosas a la actividad empresarial.
En los últimos cuatro años, Colombia se ha apartado radicalmente de esos principios. Los habíamos abrazado, aunque imperfectamente, entre 2002 y 2022, lo que nos permitió alcanzar el segundo mayor crecimiento económico de las economías principales de Latinoamérica. Desde entonces, hemos vivido un retroceso pronunciado, particularmente en materia de inversión y exportaciones, aunque el actual gobierno ha logrado disimularlo con sus niveles elevados pero insostenibles de gasto público. Si queremos reconstruir el país y sanar las heridas de los últimos años, necesitamos recuperar y profundizar la libertad económica.
Por eso, celebro el lanzamiento del Portal Voto Libre 2026 por parte del centro de pensamiento Libertank. Valiéndose de una metodología objetiva, transparente y no partidista, sus creadores evalúan a los cuatro principales candidatos presidenciales de estas elecciones -Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella, Sergio Fajardo e Iván Cepeda- en materia de libertad económica, ofreciendo recomendaciones individuales a cada campaña para reforzar su visión en ese sentido. Adicionalmente, consideran por separado cada propuesta económica de los candidatos, ofreciendo un listado de las diez peores y las diez mejores ideas de estos comicios.
Mucho se ha hablado de las diez peores propuestas, siete de las cuales corresponden al programa de Iván Cepeda. Sin embargo, hoy quiero destacar algunas de las propuestas más positivas de las otras tres campañas. Paloma Valencia propone reducir la cantidad de ministerios de 19 a 12, generando un ahorro fiscal del 1% del PIB y siguiendo el ejemplo exitoso de países como Chile, Perú y Nueva Zelanda en los años noventa. Sergio Fajardo impulsaría la formalización masiva de predios rurales, extendiendo el derecho a la propiedad a millones de personas sin vulnerar derechos existentes.
Adicionalmente, Abelardo de la Espriella reactivaría totalmente la exploración y producción petrolera en Colombia, asegurando así nuestro futuro fiscal y energético en un mundo azotado por los conflictos de Ucrania e Irán. Invito a todos mis lectores a considerar cuáles propuestas les parecen más esperanzadoras.
Finalmente, en el mismo portal, Libertank ofrece una prueba de doce preguntas para identificar con cuál candidatura tienen mayor afinidad en materia económica. Si bien esta no debe ser la única consideración a la hora de votar, el valor didáctico de la prueba es enorme, no solamente como mecanismo para entender mejor a los candidatos, sino para explorar nuestras propias creencias.
En definitiva, celebro nuevamente los esfuerzos de Libertank como promotor riguroso y honesto de las ideas de la libertad en Colombia. Reflejan lo mejor de una sociedad civil que sigue sosteniendo nuestra democracia, digna de proteger en las urnas este 31 de mayo.
