Falsas banderas

Washington contactó con Irán para intentar salir del actual conflicto. Irán le contestó que no. Pues so capa de hacer conversaciones diplomáticas ya los habían bombardeado dos veces, según Larry C. Johnson, ex analista de la CIA, en reciente entrevista con el profesor Glenn Diesen. También dijo que los nazis tras hundir un barco, rescataban a los náufragos, y que eso ya no lo hace EE.UU.

 Los célebres programas del noruego Diesen con altos exfuncionarios de los diversos países, nos enteran de lo que la anglosfera minuciosamente nos calla. Ahora sabemos que Irán es uno de los únicos tres países del mundo que tiene misiles hipersónicos junto con China y Rusia. Y que estos han perforado el escudo defensivo de Israel. Y han vuelto obsoletos a los poderosos portaviones que deben mantenerse a distancia o los alcanzan como le ocurrió al portaviones Abraham Lincoln (ni enterados, estamos bajo la anglosfera).

 Según el exconsejero de la secretaria de defensa de EE.UU., Douglas Macgregor, el asesinato del ayatolá ha galvanizado al gobierno iraní. La muerte del anciano líder coincidió con su decisión de seguir en su vivienda sin privilegios distintos. Es decir, fue una decisión consciente de aceptar su probable martirio. Algo ridículo para la mentalidad consumista occidental o para un mandatario que esquivó prestar el servicio militar y cuyo primer objetivo en esta guerra fue bombardear un colegio de niñas, no una sino dos veces.

 En público el presidente Trump le exige rendición incondicional a Irán. En privado sabe que subir en un tigre es más fácil que bajarse de él. El índice Dow cayo más de mil puntos, y el imperio no tiene un plan B, al prolongarse este conflicto.

Irán el milenario imperio civilizatorio persa, defiende su religión y su hogar, está jugando su vida. En contraste, Estados Unidos es un nuevo rico movido por la codicia. En las anteriores guerras dejaron atrás desolación y muerte, como en Afganistán, en Irak, en Libia, en Yemen, por no mencionar Vietnam. Para EE.UU. este conflicto es además un entrampamiento realizado por su aliado Israel. Cuyo genocidio actual en vivo y en directo del pueblo Palestino lo convierte en un país paria.

El islam ganó un mártir con lo que eso significa. En términos morales supone que EE.UU. no enfrenta a una oposición dividida como ocurrió en su guerra con Irak, declarada por Bush como “el eje del mal” antes de quedarse con su petróleo.  

Hay un sentimiento más cohesionado contra el nihilismo de Trump, disfrazado de un protestantismo sionista. Ese conflicto no se resuelve como hicieron con el corrupto gobierno venezolano. En Latinoamérica, ese nihilismo imperial ha alejado a aliados tan firmes como Colombia, en donde la agresión disfrazada de lucha contra el narcotráfico mató a humildes pescadores indefensos. Esto aún gravita, como lo demuestra el auge en las encuestas de la próxima elección presidencial. Con opinión favorable a una postura más radical en el interior y en el exterior. Aunque esa también sea una falsa bandera.


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