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Significado del Escudo de las Américas

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18.03.2026

La reciente cumbre convocada por el presidente Donald Trump ha marcado un punto de inflexión en la geopolítica hemisférica. Este encuentro, centrado en la lucha contra el narcotráfico, la libertad, prosperidad y la seguridad regional, ha generado una profunda expectativa debido a una omisión deliberada: la ausencia de tres actores críticos en la cadena de producción y comercialización de estupefacientes (Colombia, México y Brasil). El análisis de este evento permite desentrañar una nueva arquitectura de control político y militar que redefine las relaciones de Estados Unidos con su vecindario.

El objetivo central de esta "alianza de las Américas" es comprometer a los estados participantes en una coordinación militar sin precedentes. Bajo la premisa de que los carteles de la droga deben ser combatidos con una fuerza letal superior, la estrategia de Trump evoca la táctica de presión máxima utilizada previamente contra el régimen de Nicolás Maduro. El mensaje es claro: el uso de misiles y tecnología de punta estadounidense está sobre la mesa para erradicar un flagelo que Washington ya no considera solo un problema de salud pública, sino una amenaza existencial a su seguridad nacional.

En el marco de la cumbre no se entendió como Brasil, ni Colombia mayor productor de cocaína del mundo, y quien posteriormente se dijo no haberse invitado por error, lo mismo que México, señalado como el epicentro de una de las mayores violencias expansivas que han permeado al continente, producto de la guerra entre carteles del narcotráfico, no hayan sido invitados a un tema tan neurálgico, dado el rol predominante de estos. No obstante, el análisis de los expertos señaló que su no asistencia se debía más, al no ser considerados aliados por su evidente no afinidad ideológica con USA. La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, por ejemplo, apelo al orgullo soberanista, negando la intervención militar extranjera. Lo que contrasta con hechos recientes que sugieren una realidad distinta. Operativos de alto nivel, como la neutralización de "El Mencho", han evidenciado una cooperación táctica profunda entre la inteligencia mexicana y drones de vigilancia estadounidenses en territorio de Jalisco. Asimismo, la captura de capos internacionales con la anuencia del Ejecutivo mexicano subraya una dicotomía entre el discurso nacionalista y la operatividad real en el terreno.

La cumbre reunió a doce líderes, destacando figuras como el recién electo presidente de Chile, José Antonio Kast. Sin embargo, el foro no se limitó al narcotráfico; los temas migratorios y económicos ocuparon un lugar preponderante. La administración Trump ha planteado una "seguridad vinculada a la prosperidad", donde el acceso preferencial al mercado estadounidense está condicionado a la alineación con los estándares de seguridad de Washington. Esta dinámica resucita y actualiza la Doctrina Monroe (1823) y el Corolario Roosevelt, extendiendo su alcance a la ciberseguridad, la infraestructura estratégica y la exclusión de potencias extrarregionales como China y Rusia.

Trump optó por países como Chile, Argentina, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Trinidad y Tobago, República Dominicana, Honduras, Paraguay, Costa Rica, Guyana y el Salvador, para desarrollar un multilateralismo selectivo, "pateando el tablero" de organismos tradicionales como la OEA o la ONU, a los que considera inoperantes. En su lugar, construye un bloque de "amigos y aliados" que incluye a naciones amigas, consolidando un frente que prioriza la libertad de mercado y el control territorial operativo.

El futuro de esta iniciativa dependerá de la capacidad de Estados Unidos para integrar, eventualmente, a los países productores a pesar de sus divergencias ideológicas. El "Corolario Trump" plantea no solo una defensa territorial, sino un control tecnológico y energético sobre el hemisferio. Para los países participantes, el beneficio económico de la ayuda externa viene acompañado de una cesión de soberanía operativa. El orden mundial está siendo reestructurado desde el despacho oval, y el mensaje para el resto del continente es inequívoco: la seguridad y la economía son dos caras de la misma moneda, y en esta nueva era, la neutralidad ya no parece ser una opción viable.


© El Nuevo Siglo Bogotá