Cesó la horrible noche
Hoy Colombia amanece con un sentimiento refundacional de esperanza y fe; la certidumbre de que la nación volverá a renacer y a reconstruirse como un Estado democrático y libre, tras haber padecido un periodo aciago de tiranía, corrupción sistémica, desinstitucionalización y destrucción material y moral.
El triunfo electoral de Abelardo De La Espriella representa un hito sin precedentes en la historia política contemporánea: la victoria incontestable de un auténtico outsider. Es un hombre de provincia, ajeno al patrocinio y a las prebendas de las castas políticas tradicionales, que encarna la ruptura definitiva frente al viejo orden. Su legitimidad emana directamente de la ciudadanía de a pie, y su pronto anuncio de un gabinete técnico, integrado por los mejores hombres y mujeres del país, ratificará que la meritocracia sustituirá al clientelismo.
El nuevo mandatario asume el poder con la firme convicción de estructurar un gobierno de unidad nacional. Su propósito no es profundizar la polarización, sino gobernar para la totalidad de los colombianos, convocando activamente a quienes no votaron por su........
