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#TodasSomosPaloma

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07.05.2026

Hay culpas que a las mujeres nos enseñan antes incluso de enseñarnos a soñar. Culpas silenciosas, pequeñas, cotidianas, que aparecen cuando una hija se queda dormida sin que alcancemos a leerle un cuento, cuando una reunión se alarga más de la cuenta, cuando un avión despega y sentimos que también se nos escapa un instante irrepetible de la infancia de nuestros hijos. Culpas que rara vez aparecen con la misma intensidad en la vida de los hombres.

Hace poco escuchaba a Paloma hablar de lo difícil que resulta combinar la maternidad con una campaña (presidencial). Hablaba desde la intimidad de una mujer que sabe lo que significa salir temprano mientras una hija pequeña todavía duerme, responder llamadas mientras piensa si alcanzará a llegar a tiempo para una tarea, una comida o una conversación sencilla al final del día. Y en esa confesión había algo profundamente humano porque millones de mujeres vivimos exactamente la misma batalla. La vivimos las madres que trabajamos. Las que estudian de noche después de acostar a sus hijos. Las que levantan empresas.........

© El Nuevo Siglo Bogotá