menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Mi padre, un amor que no termina

27 0
08.04.2026

Mi padre, Mariano Ospina Pérez, murió el 14 de abril de 1976, con la serenidad de quien ha cumplido su camino. Era Jueves Santo y llovía. Estábamos a su lado mamá, mis cuatro hermanos y yo, su única hija. Recuerdo nuestras miradas cruzándose en un lenguaje mudo, mientras la vida se nos transformaba irrevocablemente.

Afuera, en los corredores de la Clínica Marly, la vigilia llevaba ya varios días. Nietos, familiares, amigos y copartidarios compartían esa espera dolorosa, como si la sola presencia pudiera retenerlo un poco más entre nosotros.

Con su característica sencillez, antes de morir pidió no ser velado en el Capitolio Nacional, como le correspondía, sino en nuestra casa. Quería irse como había vivido, sin solemnidades innecesarias. Y así fue.

Sin embargo, incluso en esa........

© El Nuevo Siglo Bogotá