El terremoto nos unió
El terremoto del 10 de agosto nos golpeó con una fuerza devastadora, pero también despertó algo que muchos creíamos perdido: nuestra capacidad de unirnos.
Nos unió el dolor, las lágrimas y el desconcierto ante las tragedias ocurridas en cada ciudad y pueblo de la zona afectada. Frente a la magnitud de la catástrofe, las diferencias quedaron a un lado. En una sola semana, los odios y enfrentamientos creados por el gobierno de Petro desaparecieron. Hoy se respira en Colombia un sentimiento de unidad admirable y esperanzador.
Emociona ver a tanta gente acudir a los centros de recolección en todo el territorio colombiano para aportar alimentos, ropa, medicinas, materiales de construcción y toda clase de auxilios. Voluntarios de todas las edades, estratos y razas trabajan hombro con hombro para recibir, clasificar, empacar y enviar a las zonas afectadas aquello que más se........
