¿La limosna para quién? |
Hace un buen tiempo, cualquier tarde en que iba en un bus capitalino, se subió un niño. Tenía el pelo desordenado. Llevaba unos pantalones de un color incierto y un buzo de lana que sin duda había tenido un pasado mejor. Un niño que pedía. Que pedía para comer. El bus iba medio vacío y yo estaba en el último puesto del bus, el de los músicos. El niño atravesó el pasillo poniendo la mano a manera de cuenco, como si estuviera ante una fuente de agua. Su cara y su verbo eran los apropiados para que los bolsillos y los corazones le dieran algo. Nadie le dio. Excepto yo, que en un gesto nuevo saqué unos cuantos centavos (¡había centavos!).
Entonces la profusión de las ONG estaba empezando y el cubrimiento para diferentes causas se hizo moda. Otra manera de ayudar, al margen de los gobiernos o de comunidades religiosas y otras organizaciones. La........