Dios y una gota de agua

Este universo -la naturaleza- es un jardín de maravillas. Goethe se estremecía ante el poderío del sol. Kant ante la ley moral dentro de él y el inmenso cosmos sobre él. Para Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel, el cerebro humano era lo más prodigioso de todo lo conocido. Mi modesta sensibilidad se conmueve al indagar en algo -solo en algo- de la inmensidad de una gota de agua.

Retomando a Ramón y Cajal, impresiona recordar que nuestro cerebro es un 80% agua. Su gran arquitecto y edificio. De allí proviene lo que hemos sido y lo que somos. Pensamientos, filosofía, matemáticas, arte, ciencia, literatura, sus producciones son. Del agua surgen. Con ella se construyó el espíritu de la humanidad.

La vida nació del agua. Son muchas........

© El Nuevo Siglo Bogotá