La justicia por mano propia

El contrato social en nuestro país está en cuidados intensivos ya que lo que antes eran señales aisladas de descontento hoy se han transformado en un rugido de desesperación que recorre desde las zonas rurales-donde la fuerza pública es asediada y secuestrada bajo el eufemismo de “cercos” o retenciones. Hasta las esquinas de nuestras ciudades, el ciudadano de a pie vive bajo el yugo de la delincuencia común y el crimen organizado, encontrándonos frente a un escenario de caos inminente.

La radiografía es cruda. Por un lado, vemos una fuerza pública maniatada, enfrentando ataques constantes. El secuestro de sus hombres por parte de diversos autores, incluyendo comunidades indígenas y grupos........

© El Nuevo Siglo Bogotá