Chocorazo: una tradición popular |
Chocorazo es una de las expresiones más horrorosas del lenguaje político colombiano, como lo explicaba la pluma de Juan Gossaín, “la palabreja es hija de la mala fe, hermana de la maldad, nieta de la trampa, prima de la infamia, sobrina del engaño. El chocorazo es la estafa mayor en una falsa democracia”.
Y, esa es la intención detrás de las denuncias de Petro o preavisos mejor sobre un fraude electoral en Colombia para las elecciones del congreso que solo pretenden avisar que de ninguna manera aceptará resultados contrarios a sus intereses. Y, ya sabemos qué sucederá si no ganan sus destructores, burros e ineptos del Pacto Histórico. “Incendia el país” … ¡uy que susto!
Tan burro… que trae como ejemplo un antecedente, que no le ayuda mucho a sus aliados íntimos, de un supuesto chocorazo (fraude electoral), en 2014, lo denuncia públicamente y en el cual transfirieron más de 400 mil votos que supuestamente le pertenecían al Pacto Histórico, entiéndase el señor Petro al partido de la U. Sin saber que entonces está acusando a su compinche y cómplice Benedetti, quien, para ese año del supuesto chocorazo, salió elegido senador de la república ¡por el partido de la U! Es decir, que el posible autor del fraude electoral de 2014 es ahora el posible autor del próximo y anunciado chocorazo 2026…
Chocorazo que viene de chócoro, ese utensilio de cocina viejo, abollado, deforme, pero que da golpes, en este caso electorales. El sacerdote Pedro María Revollo, en su obra “Costeñismos colombianos” define: “Chocorazo (de chócoro) como una canastada de votos que ilegal y subrepticiamente se introducen en una urna eleccionaria”.
De hecho, curiosamente, el primer chocorazo en Colombia tuvo lugar en Barranquilla en 1885, la misma tierra de Benedetti, en ese suceso se hicieron aparecer los votos de Sabanilla, veinte mil, cuando aquel nuevo pueblo no contaba ni con quinientos habitantes. Todos fueron votos a favor de Murillo Toro.
De tal manera que lo que anunció Petro públicamente es más bien una confesión o una imprudencia o la revelación de un “secreto profesional” que se ha convertido en tradición popular. Obviamente que habrá chocorazo en 2026, en Barranquilla como en 1885 y en Bogotá y en Tunja y en toda Colombia. Ya no serán canastadas de votos sino un enjambre de ingenieros de informática con la misión de transferir votos de los demás partidos al Pacto Histórico.
Así que no es nada nuevo lo que vaticina el habitante de la Casa de Nariño, hace parte de nuestro folclor, ADN, cultura popular, tradiciones ancestrales, como quieran llamarle. La diferencia es que esta vez será a su favor. Cuentan con el “Messi” que en 2014 probablemente ayudó a hacer la transferencia de 400 y pico de mil votos de las arcas del partido Pacto Histórico a las de la U…
Y, así fue en 1904 (Reyes y Joaquín Vélez), 1914-1930, (Olaya y el poeta Valencia) la hegemonía conservadora y la pelea por la trampa electoral. El chocorazo. La tara de Colombia o su maldición…
Juanfelipereyes@hotmail.com