Acuerdos y desacuerdos
Debo reiterar que, si bien no soy enemigo de las reformas constitucionales -que caben y muchas veces son necesarias por muchas razones-, no compartí la propuesta presidencial de convocar una asamblea constituyente para introducir modificaciones a la Carta Política de 1991, que no fueron definidas ni precisadas con claridad.
Era un proyecto inoportuno que -en la actual polarización- no tenía mayor posibilidad de éxito, dadas las exigencias previstas en la misma Constitución para sacar adelante la convocatoria: la expedición de una ley con mayorías calificadas, el control previo y oficioso de la Corte Constitucional y el alto umbral previsto para la aprobación popular.
En treinta y cinco años de vigencia -que se cumplen el próximo 7 de julio-, la Constitución expedida por la Asamblea Constituyente -convocada por el pueblo- ha sido reformada........
