El mundo católico no puede ocultar su extrañeza por la actitud neutral -de extremo centro- asumida por el Papa frente a la persecución a la Iglesia en general y a los jesuitas en particular, en Nicaragua. Los medios hablan de “escandaloso silencio” mientras el régimen dictatorial sandinista cierra emisoras de radio y TV católicas, asedia iglesias, profana templos, clausura la Universidad Centroamericana (jesuita), encarcela curas, exilia a religiosos tras acusarlos falsamente de “conspiración” y hasta decide expulsar del país al obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, y al propio representante del Papa en Nicaragua, monseñor Stanislaw Sommertag.

Se habla de 250 agresiones a la iglesia católica y del asesinato por fuerzas militares y paramilitares de al menos 322 personas en las protestas antigubernamentales en los últimos cuatro años del oprobioso régimen. La última acción fue asaltar la capilla Niño Jesús de Praga, ubicada en la ciudad de Sébaco y el Papa Bergoglio, un jesuita de formación (de quien los egresados javerianos nos sentimos orgullosos con su exaltación a ocupar el trono de San Pedro hace 10 años) en vez de protestar y condenar el hecho, aunque fuera por mero instinto de conservación de su comunidad, decide irse a predicar en el desierto y en la selva (Egipto, Emiratos Árabes, Irak, RD Congo, Sudán) y últimamente se fue para Mongolia a darle un saludito a los 1.450 católicos que viven allí, en un país mayoritariamente budista.

Hermano Francisco, ¿para qué “irse a la periferia”, como lo escribiste, visitando comunidades católicas ínfimas, o para qué enterrar la cabeza en la arena -como el avestruz- cuando los elefantes del apocalipsis están destruyendo tus templos en comunidades católicas, como en Nicaragua? Hablaste de “llamar a la paz y de la responsabilidad de las religiones en la pacificación de los conflictos” y entonces, ¿por qué no vas a Moscú y a Managua para tratar de apaciguar a los dictadores antes de que acaben con el mundo y con nuestra Iglesia Católica, Apostólica y Romana, de la que eres el pastor y cuyo rebaño tienes la obligación de proteger?

Quienes leímos la biografía de Francisco, “El Gran Reformador”, del británico Austen Ivereigh, quienes oímos sus sermones, lo seguimos con fervor en su peregrinaje por Colombia, sabemos de sus condiciones de ser humano sin mácula, sensible y brillante. Pero el Hermano Francisco, bien enfermo y con 86 años de cruz a cuestas, sí debe pronunciarse a fondo sobre hechos y circunstancias que envilecen la condición humana, con antagonistas como los señores Putin y Ortega. Excelente labor del Papa en enfrentar la pederastia y la mafia en el manejo de los recursos al interior del Vaticano, laudables sus esfuerzos por salvar el medio ambiente… pero ¿por qué abandonar lo fundamental, que es proteger y salvar la Iglesia de todo mal y peligro?

Y si no puedes viajar, Francisco, por temor o por razones de salud, por lo menos reza en voz alta o manda mensajes reconviniendo a los agentes del mal, antes de que sea demasiado tarde, porque se queda corta la afirmación del escritor nicaragüense Sergio Ramírez: “Sobre la situación en mi país, el Papa Francisco ha guardado un silencio que se escucha en todo el mundo”.

Post- it. Lo último en materia de paz: el Eln regresa al Risaralda. Gracias señores Nobel de Paz y líder de la “Paz Total”. Por algo se empieza.

QOSHE - ¿Dónde estás, Hermano Francisco? - Jorge Echeverri
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¿Dónde estás, Hermano Francisco?

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15.09.2023

El mundo católico no puede ocultar su extrañeza por la actitud neutral -de extremo centro- asumida por el Papa frente a la persecución a la Iglesia en general y a los jesuitas en particular, en Nicaragua. Los medios hablan de “escandaloso silencio” mientras el régimen dictatorial sandinista cierra emisoras de radio y TV católicas, asedia iglesias, profana templos, clausura la Universidad Centroamericana (jesuita), encarcela curas, exilia a religiosos tras acusarlos falsamente de “conspiración” y hasta decide expulsar del país al obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, y al propio representante del Papa en Nicaragua, monseñor Stanislaw Sommertag.

Se habla de 250 agresiones a la iglesia católica y del asesinato por fuerzas militares y paramilitares de al menos 322 personas en las protestas antigubernamentales en los últimos cuatro........

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