El voto refleja nuestros principios |
A muchos lectores, a quienes agradezco sinceramente por leer mis columnas en medio de este ambiente duro y polarizado, tal vez este título les suene repetido. Algunos dirán: “Al carajo el general Buitrago con su discurso de que los principios no se negocian; aquí lo que está en juego es salvar la patria del comunismo o de las mafias”. Y los entiendo. El momento es grave. Hay rabia, miedo y cansancio. Pero justo por eso hay que insistir: cuando los principios se guardan en el congelador, la política deja de ser causa y se vuelve conveniencia.
Por eso valoro la posición de Sergio Fajardo al no unirse a la candidata de la Gran Consulta. Puede que no llegue a la Presidencia. Puede incluso que esta contienda marque su despedida electoral. Pero ha dejado algo que hoy escasea: coherencia. En sus campañas ha mostrado que la política también puede hacerse desde la palabra empeñada, desde la educación y desde el respeto por unas convicciones.
Lo mismo ocurre con Paloma Valencia. No solo tiene autoridad moral para aspirar a dirigir el país; también representa una forma de liderazgo que Colombia necesita. Ha dicho que no gobernará con sed de venganza, ni solo........