Estallido oficial

La cercanía del 31 de mayo ha apresurado los afanes de los candidatos, que quieren eliminar a contendores y hechizados, que esperan ingresar a la Casa de Nariño dentro de cuatro meses.

Buscan por todos los rincones argumentos para apabullar a quienes están en el abanico. No importa lo que se requiera, si de rapiñar votos se trata.

Quienes montaron el fatídico estallido social que buscaba votos para quien hoy ejerce el mandato y quiere prolongarlo, han acudido ahora al “estallido oficial”, sin importarles lo que se necesite, ni los engaños y mentiras que los replete de electores. Hay por montones nóminas, contratos, dineros y tantos “estímulos” provenientes de la fronda burocrática y corrupta, para llenar plazas y recintos públicos.

A todo se acude sin importar las consecuencias, como lo es el más reciente caso que pone en riesgo la independencia del Banco de la República. El Emisor debe cuidar la estabilidad económica del país para favorecer a las clases populares -a los pobres y menesterosos- y en general a la nación, de una inflación que les castigue sus ingresos. Por ello, no puede dar rienda suelta a los intereses del presidente y de sus beneficiarios.

La inflación se elevó de tal manera que, el pésimo y antitécnico aumento del salario mínimo que Petro aplicó, “raponeó” el 23.4%. Subieron los alimentos, la vivienda, los servicios y en general todas las necesidades de los pobres, mientras al país se le encaramaron los intereses de la deuda externa al 14%, cosa que a pocos países les ha ocurrido. ¿Qué debía hacer el Emisor? Pues elevar la tasa, para frenar la ola alcista y el desempleo.

Así actuó con toda responsabilidad la institución que fue creada y dotada de independencia, para ello… para frenar las pretensiones de gobiernos y presidentes dictadores que pretendan eludir los lineamientos que establece la economía responsablemente manejada.

¿Quién dijo miedo? Petro y su ministro Ávila retumbaron y la emprendieron contra el Banco de la República, pensaron que se trataba del “banco Petro”, dependiente de la Casa de Nariño.

Ahí se juntaron el momento político, la proximidad de las elecciones y la difícil acogida de su candidato. Se desvelaron buscando una fórmula tranquilizante. Fue así como montaron “El estallido oficial-26”.

Ávila y Petro descubrieron la manera de callar al Emisor: separar al titular de hacienda de la presidencia, con lo cual anularían el incremento de la tasa en 100 puntos.

Pero aún el estallido oficial no ha ganado, porque existen maneras de aplicar esa norma. Ya están en marcha y mejor no revelarlas aún.

Ellos seguirán insistiendo en malograr la economía, empobrecer a los trabajadores y encontrar el beneficio que persiguen a cualquier precio.

Esta vez el estallido oficial que pretenden, se desinflará; El Emisor recuperará su independencia y los colombianos veremos bajar la inflación a lo largo y ancho de nuestra patria.

NEGRO: Increíble la forma como Petro legaliza el delito. Ahora libera a los cabecillas y bandidos del “tarimazo” en plena época electoral.


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