Dos caras tras el sello
Son nueve los días que nos restan para ver de nuevo a millones de colombianos correr hacia las urnas, buscando una salida que rescate a su país que se debate entre la ruina, el desastre, el miedo, la muerte y el final.
Las elecciones del 31de mayo no saciaron las inhalaciones y apetitos de triunfo que esperaba el decadente presidente al que le quedan largos 68 días para seguir atormentando a un pueblo, una sociedad y un conglomerado de 52 millones de personas.
La derrota de la primera vuelta lo tiene acongojado, consternado, inquieto y asustado. Ve cómo todo se le escurre, que cuanto esperaba se dispersa y todas sus prebendas están por finalizar: el avión privado se distancia, ve morir la corrupción, la guerrilla lo perderá sin alcanzar la prometida paz y tantas ofertas incumplidas.
Cuando la Registraduría y todas las misiones internacionales calificaron de impecables las elecciones del 31, se apresuró a desconocerlas. El tal “fraude”, que venía denunciando meses atrás, afloró antes de que se conociera el conteo de la primera........
