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Decidir informados

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En la teoría, el "centro político" suena idílico. El Estado árbitro, justo, que cobra impuestos racionales para educar y curar, pero que deja trabajar al que produce. Sin embargo, lo que se nos avecina para este 2026 dista mucho de ese equilibrio. Estamos frente a una realidad que carece de la sindéresis que algunos ven en su ideal; es un espejismo que nos está sirviendo en bandeja de plata a un destino fatal.

Mientras nos hablan de "paz total", derechos humanosy "justicia social", la ejecución obedece rigurosamente al manual de la izquierda estatista. Un modelo que, por definición, desconfía de la iniciativa privada y prioriza la intervención asfixiante. Lo que hemos visto no son "errores", son decisiones ideológicas propias de una izquierda que desprecia la institucionalidad y entiende los recursos públicos como un botín para sus causas. Si esto es lo que padecemos bajo este gobierno, de izquierda más convencional, ¿qué........

© El Nuevo Siglo Bogotá