La gracia divina
Despertamos cada día por gracia divina. Abrir los ojos, respirar y descubrir que seguimos aquí puede parecernos natural, casi automático. Sin embargo, cada amanecer es una oportunidad que no debemos dar por sentada. Aquí seguimos por voluntad de Dios, invitados a vivir, aprender, amar y descubrir el sentido de nuestra existencia.
La gracia divina es el amor incondicional de Dios que nos sostiene, nos acompaña y nos ofrece posibilidades incluso cuando no sabemos cómo continuar. Es un regalo que no necesitamos merecer ni comprar: basta abrir el corazón para reconocerlo. No siempre cambia las circunstancias, pero transforma nuestra manera de habitarlas. Cuando........
