La paciencia ciudadana al límite |
Colombia llega a las elecciones de 2026 con un país más caro, más inseguro y más desordenado que hace apenas unos años. La ciudadanía lo sabe, lo siente y lo padece. Esto es imposible ocultarlo detrás de discursos ideológicos o excusas interminables. La realidad golpea a diario: la autoridad del Estado se ha debilitado, la economía se ha frenado y la institucionalidad se ha vuelto terreno fértil para la improvisación y el cálculo político.
Hablar con franqueza es una obligación: Colombia está cansada de experimentos irresponsables. Cansada de gobiernos que prometen soluciones mágicas mientras entregan el territorio a grupos ilegales; cansada de agendas que ponen en riesgo la estabilidad económica; cansada de gobernantes más preocupados por el ruido mediático que por el orden y la gestión.
La seguridad o la ausencia de ella es la señal más preocupante. Grupos criminales han recuperado zonas donde el Estado retrocedió por decisiones políticas o falta de capacidad operativa. La extorsión crece, el........