Abelardo, rumbo a la Casa de Nariño
Colombia, esa esquina privilegiada de América del Sur, demostró el pasado, 31 de mayo, que ansía un gobierno democrático capaz de entender las angustias populares, causadas, sobre todo, por el desempleo, la inflación y la amenaza creciente d ellos grupos armados que alteran la vida cotidiana. Se siente esa tristeza en el atardecer de pueblos, sin luz y sin comunicación. La extensa ruralidad colombiana no ha podido gozar de los privilegios que ofrece el siglo XXI.
Cuando sus habitantes salen a “buscar la ciudad” llenan los andenes, se aglomeran en los barrios de obreros pobres dando lugar a que crezca el hambre y la desesperación. (Más de 15 millones de colombianos no están comiendo bien, dice el P.M.A.). Esos espacios vacíos de amor son pronto presa del vicio y la violencia........
