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La Gran Consulta: Un renacer para la democracia colombiana

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08.03.2026

Este 8 de marzo, Colombia vive un momento histórico: la gran consulta que congrega a nueve candidatos a la presidencia. Es, sin duda, lo mejor que le ha pasado al país en años. Por primera vez, vemos un espacio donde se entrecruzan experiencias del sector público, privado y periodístico. Estos candidatos no solo tienen una trayectoria diversa, sino que, al unirse en esta consulta, le ofrecen al electorado un abanico de opciones con un respaldo genuino y plural.

En un contexto donde la política tradicional ha privilegiado la polarización, esta gran consulta rompe con el esquema rígido de un país dividido entre extremos. Aquí, se apuesta a un candidato o candidata que pueda proponer un camino alternativo, uno donde las diferencias se sumen en favor del país.

La diversidad de este proceso es un faro de esperanza. Al respaldar la gran consulta, respaldamos una nueva forma de hacer política, una que invita al diálogo, a la construcción y a la unión. Es un paso firme hacia un país más incluyente, donde la esperanza no se quede en la retórica, sino que se materialice en un proyecto común.

Para los jóvenes, esto es una gran oportunidad. Por primera vez, se unen personas de distintos sectores: No importa su origen, todos tienen experiencia y buscan un cambio real.

Esta consulta rompe con la política tradicional, esa que siempre ha dividido al país entre extremos. Aquí, se abre un espacio donde la unión es posible. Los jóvenes son clave: al votar, pueden ser la fuerza que cambie la forma en que se hace política. Es hora de decirle al país que hay un camino distinto, uno donde las ideas se suman.

La gran consulta no es solo un mecanismo electoral. Es un mensaje. Es la demostración de que Colombia no está condenada a vivir atrapada entre los mismos discursos de siempre, entre la rabia y el miedo como estrategia política. Esta consulta representa algo más profundo: la posibilidad real de encontrarnos en medio de las diferencias y construir desde la diversidad.

Durante años nos dijeron que era imposible unir sectores distintos, que quienes pensaban diferente estaban destinados a enfrentarse. Pero hoy vemos algo distinto: líderes con trayectorias en el Ejecutivo, en el Legislativo, en la empresa privada y en los medios, sentados en una misma mesa, compitiendo con reglas claras y apostándole al país. Eso, en sí mismo, ya es un triunfo democrático.

Esta consulta es una invitación a participar, a no ser espectadores, a asumir el futuro como una responsabilidad colectiva.

El próximo 8 de marzo no se elige solo un candidato o candidata. Se elige la posibilidad de demostrar que el país puede cambiar la manera de hacer política. Se elige decir que sí es posible hacer las cosas de otra forma. 

Colombia merece salir de la lógica de los extremos. Merece una política donde el adversario no sea un enemigo, donde las diferencias no sean una excusa para dividir sino una oportunidad para enriquecer el debate. La gran consulta es un acto de esperanza. Y la esperanza, cuando se convierte en acción, transforma naciones.


© El Nuevo Día