Adiós a un gran estadista y ejecutor

La muerte de Germán Vargas Lleras me recordó la necesidad urgente de volver a elevar el nivel del debate democrático y recuperar el valor del carácter en la vida pública. Él no era un hombre que buscara agradarle a todo el mundo, no calculaba cada palabra pensando en redes sociales, ni acomodaba sus posiciones para evitar críticas. Defendía sus ideas y asumía el costo político de hacerlo.

Tenía una visión clara de país y la capacidad de convertir discursos en resultados. Podían compartirse o no sus posturas, pero había algo imposible de negar, era........

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