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Uish, los gochos sí tenemos acento neutro, toche

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23.09.2019

En los años cuarenta, con el auge del cine y la televisión, se crea la necesidad de doblar películas a otras lenguas. En el caso del español, la Metro Goldwyn Mayer buscó actores para doblar películas anglosajonas. Ribatón de América fue la primera compañía de doblaje en territorio americano hispanohablante; sus primeras películas fueron las de Walt Disney (Cenicienta, Peter Pan, Alicia en el país de las maravillas) utilizando el acento mexicano. Con esto nace una gran industria, comienzan a abrirse nuevas empresas y se crean nuevas fuentes de trabajo. En España, debido a la resistencia ideológica, solo se permitía el doblaje en acento local (español peninsular); de esta manera, se prohibía el ingreso de doblajes y subtítulos en español americano (mexicano).

En América empezaron los prejuicios, pues los espectadores de otros países hispanoamericanos comenzaron a cuestionar el hecho de que el doblaje estuviese solo en acento mexicano. Algunas producciones como El Chavo del 8 no tuvieron la necesidad de hacer cambios en el español utilizado; sin embargo, en general, los directores de doblaje decidieron buscar la manera de adaptarse a las exigencias de los televidentes. De esta forma, había que “internacionalizar” el español, crear un “español neutro” o “pan-español”: un español que no fuese de ningún lugar en específico.

La finalidad del español neutro es crear una variedad del español lo más estandarizada posible que sea entendible para toda la comunidad de hispanohablantes. En estos doblajes se respetan características fonéticas como el seseo (el empleo del sonido s /s/ en lugar de z /θ/) característico de Hispanoamérica; morfosintácticas como el uso del pretérito perfecto (¿entendiste?), en lugar del pretérito compuesto (¿has entendido?) o el uso de futuro simple (entenderé) y no del futuro perifrástico (voy a entender) más un........

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