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Negociación y moral

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19.07.2019

En una intervención relativamente reciente, sostenida en la sede de la OEA, el expresidente español Felipe González, afirmó que la expresión “tirano” puede comportar el significado etimológico de “necio”, es decir, de aquel que “no sabe que no sabe” lo que debería saber. Es evidente que existe una diferencia esencial entre el socrático “saber que no se sabe” y el no saberlo, porque Sócrates, con plena autoconciencia de ello, reconoce no saber, mientras que el necio no solo adolece de ella sino que, precisamente por eso, por el hecho de no haber efectuado la experiencia del ejercicio autoconsciente de su no saber, se precipita, poseído por la audacia que caracteriza a los irresponsables, al afirmar creer que sabe lo que en realidad no sabe. Y es que, como observa Hegel, la conciencia sabe lo que no dice y dice lo que no sabe”. Así pues, todo indica que en el fondo de cada tirano se oculta un necio. La pregunta es si, tal vez, viceversa, detrás de cada necio de oculte un tirano.

En los últimos tiempos, en el ámbito político venezolano, y como resultado de la tremenda crisis orgánica que padece su población, decir lo que se sabe a medias, lo que casi no se sabe o lo que definitivamente no se sabe, se ha convertido en una suerte de deporte nacional. Haga el lector un breve ejercicio de abstracción: un vehículo se accidenta en medio de una carretera de una sola dirección y sin retorno, ubicada entre dos montañas que forman una suerte de valle. No hay modo de moverlo. Y su inmovilidad compromete, en consecuencia, el movimiento de miles de vehículos que lo anteceden. La tranca es inmensa. Nadie puede devolverse. Y no parece haber salida. El conductor, nervioso, se baja del vehículo y levanta el capot, para echar un vistazo, a pesar de que no tiene ni la menor idea de la........

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