We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close
Aa Aa Aa
- A +

El humanismo extraviado

2 70 4
28.05.2020

“A las almas buenas de los sepultados”

G. B. Vico

Según Vico, el término humanitas fue empleado, “por primera vez y de forma apropiada, por los latinos”. Con él habituaban designar a las sepulturas, dado que “humando quiere decir enterrar”. Y fueron por cierto los entierros de los difuntos los que dieron lugar y origen a la humanidad, porque –como observa el autor de la Scienza Nuova– “al estar durante mucho tiempo quietos y situar las sepulturas de sus antepasados en un lugar determinado, resultó que fueron fundados y divididos los primeros dominios de la Tierra”. De modo que fue a causa de la tierra “humada” como nacieron los primeros humanos, los primeros “hijos de la Tierra” que, más tarde, encontrarían en Hércules su figura arquetípica, su propio reflejo idealizado, dado que fue él –símbolo mítico de los primeros hombres– quien prendió fuego a la selva nemea para poder cultivar la tierra. Cultivo con el cual aquellos primeros humanos se fueron literalmente “puliendo”. Y es que quien cultiva se cultiva. Cultivar es pensar, toda vez que se trata de encontrar el modo correcto de sujetar las ciegas fuerzas del destino o, al decir de Maquiavelo, de la fortuna. La “politeia” de los griegos, el gobierno civil, deriva entre los latinos de “politus”, que se puede traducir por limpio, liso, pulido.

Solo después de la larga noche de las tinieblas –la llamada por Vico “barbarie ritornata”–, la humanidad comenzó a redescubrirse. Volteó la mirada en busca de sus orígenes y le formuló preguntas al pasado. De pronto se fue descubriendo, se fue des-velando –a pesar del tupido y peligroso velo de los dogmas escolásticos–, hasta poder hilvanar la trama de las respuestas adecuadas. Respuestas que le permitieron reencontrarse consigo misma, en la dimensión de su “aquí y ahora”. De modo que el........

© El Nacional


Get it on Google Play