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Onetti murió hace un cuarto de siglo

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12.06.2019

El pozo (1939), de Juan Carlos Onetti (Montevideo, 1 de julio de 1909-Madrid, 30 de mayo de 1994), destrozó los prejuicios retóricos de su tiempo anunciando la nueva novela. Nadie había narrado hasta entonces con lirismo tan cruel y amordazado [“Todo en la vida es mierda y ahora estamos ciegos en la noche, atentos y sin comprender”] el desarraigo del hombre, en el mismo momento en el que el mundo se venía abajo con el auge del nazismo, los estragos de la Gran Guerra y los conflictos económicos e ideológicos de entonces, con sus oligarquías dominantes, sus dictadores y caciques.

La imposibilidad de comunicación gobierna El astillero (1962), su pieza maestra. La novela está dominada por la persona de Junta Larsen, un hombre duro, lacónico y rebuscador, antiguo propietario de un burdel que había aparecido por primera vez en Tierra de nadie (1941) y que también forma parte del elenco de La vida breve (1950). Las visiones ideales de la juventud de Larsen, sus subsecuentes sueños de riqueza y poder, le han eludido; ahora está al final de su larga maniobra. Vuelve a Puerto de Santa María y se convierte en un muy bien remunerado gerente de un astillero. Puerto de Santa María es el lugar, la tierra, el nombre feliz lleno de sol, de gentes, de árboles y soledad donde el autor y los personajes hallan salvación. Una ciudad irreal, limbo terrestre donde viven el tormento de la vida breve sin importarles el futuro, carentes de pasado y sin necesidad ni interés por comunicar algo a los otros. En Santa María los personajes existen absortos en un tiempo que es un presente invulnerable al pasado y al futuro. De hecho, el astillero es un despojo del tiempo, y el salario, mera imaginación, pero Larsen, como los otros empleados, entran a gusto y con aparente convicción en este juego kafkiano: estudian archivos envejecidos, hablan de barcos que hace tiempo desaparecieron, cortejan a la enferma hija del patrón. La crisis se precipita cuando uno de los empleados se rebela contra este mundo absurdo, y Larsen, fallando al intentar asesinarle, enloquece y muere.

Juan Carlos Onetti y Juan Rulfo, 1969

Para Larsen, la vida se nos va haciendo nada, una cosa tras otra sin interés ni........

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