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Los rostros del Libertador

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01.08.2019

Todavía se cree que la auténtica iconografía bolivariana son los retratos del natural, confeccionados entre 1819 y 1830, año de su muerte, en los que el Libertador aparece de pie o de medio cuerpo, con una espada, tres condecoraciones y la hebilla con sus iniciales. Autores de esas efigies fueron, entre otros, J. M. Espinosa, P. J. Figueroa, F. D. Roulin, A. Meucci, J. Gil de Castro y P. Tenerani, cuyo bronce aún preside la Plaza de Bolívar en Bogotá.

Un Bolívar a imagen y semejanza de los idearios políticos de finales del siglo XIX, cuyo eco aparece en los panegíricos de Montalvo, García Calderón, Blanco Fombona o Guillermo Valencia; un arquetipo del héroe con talante de Julio César o Napoleón, superior a Washington y San Martín y que solo la violencia política desatada tras la muerte del negro Jorge Eliecer Gaitán y los temores de la camarilla que destruyó la historia y la lengua con el Frente Nacional, nos permite ver, hoy, al otro Bolívar de carne y hueso –el casi cierto– que ya había retratado también Espinosa después del atentado septembrino y que García Márquez dejó en El general en su laberinto, la novela más atormentada que escribió.

Bolívar por José María Espinosa

A una miniatura en acuarela sobre marfil de José María Espinosa [Bogotá, 1796-1883] debemos la imagen oficial y alegórica del Libertador. Fue este gran pintor colombiano quien más retratos hizo, del natural, del padre la patria. Tenerani usó de esa imagen de brazos cruzados, mirada y desilusión en los labios, para la manufactura de la estatua de marras. Dice Espinosa que la confeccionó antes del atentado de septiembre de 1828, en ocho días de visitas y apenas cuatro horas de trabajo, por causa de las múltiples ocupaciones del Libertador; marfil del cual hizo copias que conservó, una de ellas, de cuerpo entero, que el general Tomás Cipriano de Mosquera........

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