No nos debiese sorprender
Más que escandalizarnos con un nuevo informe internacional, deberíamos preguntarnos qué estamos haciendo como país para garantizar un desarrollo integral desde la primera infancia.
La reciente investigación de Unicef sobre bienestar infantil y desarrollo educativo volvió a encender las alarmas. Entre 43 países de la OCDE y la Unión Europea analizados, Chile aparece rezagado en indicadores vinculados a los aprendizajes y al bienestar de niños, niñas y adolescentes. Algunos han reaccionado con sorpresa. La verdad es que no debiésemos sorprendernos.
Por supuesto, siempre es posible encontrar consuelo en las comparaciones. Chile puede mostrar mejores resultados que otros países de la región en distintos indicadores educativos. Pero si queremos progresar de verdad, la comparación relevante no es con quienes están peor. Debe ser con quienes han logrado construir sistemas capaces de ofrecer oportunidades efectivas para todos sus estudiantes. Compararse con los mejores no es pesimismo; es una condición para mejorar.
Quienes trabajamos diariamente en escuelas y contextos educativos vulnerables........
